“Un mimo para el alma” de Leonor

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“Un mimo para el alma” de Leonor

Leonor Villalba tuvo un merecido y emotivo homenaje por sus 50 años en el atletismo, durante el Meeting con su nombre que se disputó el sábado en la pista oficial del Parque Battle.

La Confederación Atlética del Uruguay le hizo entrega de una plaqueta en reconocimiento a su trayectoria y a todo el aporte que ha dado y sigue dando dentro del atletismo uruguayo.

Con su familia presente y rodeada de amigos y allegados, Leonor disfrutó de un momento especial con la humildad y calidez que la caracterizan.

“Es un mimo para el alma. Todo fue muy emocionante, con toda seguridad no lo olvidaré. Me demostraron que no estoy en el lugar equivocado y me hicieron comprender, a pesar de haber pensando en retirarme, que todavía puedo ir por los 51. No tengo más palabras que gracias. Siempre di todo sin esperar nada y sigo sin esperar nada, pero en este acto me dieron tanto que aún se me llenan los ojos de lágrimas”, expresó emocionada.

Villalba nació el 10 de noviembre de 1951. Toda su vida vivió en el barrio Bella Italia. Debutó en el campeonato para principiantes en septiembre de 1967 en 100, 200 y salto largo. Unos meses, después, en abril del año siguiente, fue la primera mujer en correr 800 en Montevideo, logrando el récord nacional en 2.46, representando al club Albion. A partir de ese momento, se dedicó a los 800, 1500 y pruebas de calle.

“Fui transgresora, había pruebas en las que las mujeres no participaba y poco a poco fuimos ganando terreno”, recordó.

“Tuve el apoyo de mi esposo y hasta el día de hoy tengo el apoyo incondicional de mi querido viejo”, destacó emocionada.

Se recibió de entrenadora de atletismo en el ISEF en 1985. También es jueza de atletismo y disertante. Pasó por todos los estamentos de la CAU (atleta, entrenadora, disertante, jueza). Desde el 2002 se dedica al miniatletismo, su pasión. Ha recorrido todo el país transmitiendo los valores del atletismo a los niños.

“Mi pasión son los niños. Esto ha sido siempre parte de mi vida. El trabajo con los niños es movilizante, enternecedor, emociona”, destacó.